La minería asociada a minerales para la transición energética representa menos del 1% de las emisiones globales
Un relevamiento global muestra que la minería no asociada al carbón tiene un peso marginal en las emisiones totales.
En medio del debate global sobre el impacto ambiental de la industria extractiva, un nuevo informe internacional aporta cifras que buscan reordenar la discusión. De acuerdo con datos del International Council on Mining and Metals (ICMM), la minería asociada a minerales clave para la transición energética -como cobre, litio y níquel- representa menos del 1% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
El reporte, titulado Global Mining & Metals Greenhouse Gas Emissions Dataset, indica que la minería no vinculada al carbón explicó en 2024 apenas el 0,54% de las emisiones globales, una proporción significativamente menor que la atribuida a sectores como la generación eléctrica, el transporte o la agricultura.
El sector completo: minería y metales
Cuando se amplía la mirada y se incluye no solo la extracción sino también el procesamiento metalúrgico, el peso del sector aumenta. En conjunto, minería y producción de metales representaron alrededor del 11% de las emisiones globales en 2024, equivalente a unas 6 gigatoneladas de CO equivalente.
Sin embargo, el informe aclara que la mayor parte de ese impacto no proviene de los minerales críticos para la transición energética, sino de actividades industriales específicas:
-
Producción de acero: 55% de las emisiones del sector
Minería de carbón: 23%
Producción de aluminio: 15%
Estas tres actividades concentran el 93% de las emisiones totales del sector minero-metalúrgico.
Un dato relevante es que gran parte de las emisiones asociadas al carbón corresponden a liberaciones fugitivas de metano durante la explotación, responsables por sí solas de cerca del 2% de las emisiones globales.
Concentración geográfica y rol de Asia
El estudio también subraya que aproximadamente el 80% de las emisiones globales de minería y metales se generan en Asia, donde se concentran tanto operaciones extractivas como, especialmente, plantas de procesamiento metalúrgico.
Esta distribución geográfica resulta clave para países productores de América Latina, que en muchos casos exportan concentrados o minerales primarios mientras el mayor consumo energético ocurre en la etapa industrial posterior.
Más demanda, más presión por descarbonizar
El informe se publica en un momento de expansión proyectada de la demanda por minerales estratégicos. La electrificación del transporte, el despliegue de energías renovables y la ampliación de redes eléctricas requieren volúmenes crecientes de cobre, litio y níquel, entre otros insumos críticos.
En este contexto, el ICMM plantea que el desafío central no será frenar la producción, sino desacoplar el crecimiento de la oferta minera del aumento de emisiones. Para ello, el sector deberá avanzar en electrificación de operaciones, incorporación de energías renovables y tecnologías de descarbonización en procesos industriales.
Un debate que atraviesa a la región
Para países como Argentina y Chile, que buscan posicionarse como proveedores estratégicos de minerales críticos, la discusión sobre emisiones adquiere una dimensión adicional. La transición energética global depende en buena medida de insumos cuya extracción se concentra en América Latina, pero cuya huella de carbono -según el informe- resulta proporcionalmente baja en comparación con otros sectores intensivos en energía.
El debate, entonces, ya no se limita a cuánto emite la minería, sino a cómo garantizar que el aumento en la producción necesaria para la transición energética se realice bajo estándares ambientales más exigentes y con menor intensidad de carbono.
