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Jaguar Uranium avanza en Chubut y suma otro proyecto al nuevo mapa de exploración uranífera argentina

Jaguar Uranium comenzó actividades de campo en Laguna Salada, un distrito de uranio y vanadio que busca posicionarse en la minería del país.

El avance de nuevos programas de exploración de uranio en la Argentina, a cargo de Jaguar Uranium, vuelve a poner sobre la mesa una situación que atraviesa al sector nuclear local desde hace años: el país mantiene activa toda su cadena de generación nuclear, pero hoy depende de importaciones para abastecer parte de la demanda de uranio necesaria para su funcionamiento. En ese escenario, cada movimiento sobre proyectos uraníferos comienza a ganar peso dentro de una industria que busca recuperar producción propia después de décadas sin desarrollo significativo de nuevos yacimientos.

En ese contexto, Jaguar Uranium comenzó actividades de campo en las concesiones Guanaco, dentro del proyecto Laguna Salada, ubicado en la provincia de Chubut. El área forma parte de un paquete de aproximadamente 230.000 hectáreas sobre el que la compañía canadiense busca avanzar con exploración de uranio y vanadio en una de las regiones históricamente vinculadas a este tipo de mineralización en la Patagonia argentina.

El programa de trabajo se activó tras la aprobación de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) otorgada por la provincia el pasado 2 de marzo y apunta a respaldar una futura Estimación de Recursos Minerales sobre Guanaco, un bloque que representa cerca del 13% de toda la propiedad Laguna Salada.

La compañía contrató a Atticus Geoscience Consulting y Caracle Creek como consultores técnicos independientes para desarrollar la Fase 1 del programa, bajo estándares internacionales SK 1300 de Estados Unidos y NI 43-101 de Canadá, utilizados para reportes técnicos y estimaciones de recursos minerales en mercados internacionales.

El uranio vuelve a ganar espacio en Argentina

El movimiento se produce en un momento donde la Argentina vuelve a mirar el desarrollo de uranio con mayor intensidad. El país cuenta con tres centrales nucleares en operación -Atucha I, Atucha II y Embalse- además de capacidades industriales vinculadas al ciclo nuclear, pero la producción local de uranio se mantiene limitada y obliga a importar material para abastecimiento.

Dentro de ese escenario, distintos proyectos comenzaron a avanzar en etapas de exploración y desarrollo en varias provincias. Uno de los casos más avanzados es Ivana, el principal depósito del proyecto Amarillo Grande de Blue Sky Uranium, en Río Negro, que actualmente aparece como la iniciativa más adelantada del país para intentar recuperar producción nacional de uranio a escala comercial.

Frente a ese escenario, Laguna Salada todavía se encuentra en una etapa más temprana. El foco actual de Jaguar pasa por ordenar información histórica existente, validar datos previos y avanzar con nuevos trabajos sobre el terreno para evaluar el potencial del distrito. Sin embargo, el tamaño del paquete de tierras y la identificación de nuevas zonas prospectivas comienzan a posicionar al proyecto dentro del mapa uranífero argentino.

Más de 2.100 zanjas históricas y nuevos objetivos

Las concesiones Guanaco ya habían sido objeto de trabajos históricos de exploración. Jaguar indicó que existen antecedentes de cartografía, muestreo superficial y más de 2.100 zanjas desarrolladas sobre el área, además de información geoquímica, metalúrgica y geotécnica que ahora será revisada y actualizada.

La Fase 1 contempla estudios radiométricos terrestres, revisión de objetivos potenciales no testeados, diseño de programas de perforación y excavación de zanjas de relleno, además de análisis de información histórica. Los primeros resultados de campo se esperan durante los próximos meses.

La compañía también señaló que identificó nuevas zonas de alta prioridad dentro de Laguna Salada con potencial para alojar mineralización superficial de uranio y vanadio, en un esquema que busca evaluar si el proyecto puede evolucionar hacia una oportunidad de escala distrital y gran tonelaje.

Jaguar Uranium completó en febrero de 2026 una oferta pública inicial (IPO) por US$25 millones en NYSE American, fondos que la empresa prevé utilizar para financiar los programas iniciales de exploración en Argentina.

En paralelo, la firma también avanza en Mendoza con el proyecto Huemul, un histórico distrito de uranio, cobre y vanadio ubicado en Malargüe, donde ya inició programas de exploración y firmó un acuerdo marco de colaboración con el Ministerio de Energía y Ambiente provincial para facilitar estudios geológicos y ambientales.