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Del paddock a la mina: en qué se parece el nuevo F1 de Colapinto a un camión minero

El nuevo monoplaza de Franco Colapinto y los camiones mineros híbridos comparten una misma lógica energética

Aunque a primera vista parezcan mundos completamente distintos, los nuevos monoplazas de la Fórmula 1 para la temporada 2026 y los camiones mineros de gran tonelaje comienzan a compartir un mismo principio energético. En los recientes test de Bahrein -donde en un video se observa justamente al auto de Franco Colapinto frenando mientras regenera energía para recargar sus baterías- quedó expuesta una tecnología que también se trasladó al transporte minero: la recuperación inteligente de energía durante la desaceleración.

Ese punto en común se basa en el frenado regenerativo, una lógica donde los motores eléctricos actúan como generadores durante el frenado o en descensos prolongados. En los F1 modernos, esta energía se almacena para aportar potencia adicional y mejorar el rendimiento en pista; en minería, en cambio, el objetivo es reducir el consumo de combustible, disminuir emisiones y extender la vida útil de componentes críticos en ciclos operativos continuos. La similitud está en el principio físico, no en la escala ni en la finalidad: mientras el automovilismo busca eficiencia instantánea y performance, la industria minera apunta a eficiencia acumulada y estabilidad operacional.

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Del automovilismo a la minería pesada

La incorporación de tecnologías híbridas en equipos mineros muestra cómo conceptos asociados a otras industrias comienzan a adaptarse al transporte de alta capacidad. Un ejemplo reciente es el proyecto piloto implementado en la mina Caserones, en Chile, donde se puso en operación el primer camión minero híbrido-eléctrico comercial de clase Ultra del mundo, desarrollado por Cummins junto a First Mode y Lundin Mining.

La iniciativa consiste en el retrofit de un camión Komatsu de aproximadamente 300 toneladas mediante un kit de modernización diseñado para flotas existentes, que integra un motor diésel Cummins QSK60 con baterías eléctricas modulares intercambiables de alta potencia y un sistema avanzado de control energético. El software gestiona en tiempo real el flujo entre motor y batería para optimizar eficiencia, confiabilidad y rendimiento durante todo el ciclo operativo.

En este esquema, el frenado regenerativo captura la energía generada durante los descensos con carga y la almacena a bordo para reutilizarla en el transporte, un factor especialmente relevante en operaciones a cielo abierto con perfiles topográficos exigentes. El piloto se desarrolla en condiciones reales a más de 4.000 metros de altura en la cordillera chilena, donde las pendientes prolongadas permiten validar la captura energética y la durabilidad del sistema sin afectar la producción. Según datos técnicos del proyecto, la solución apunta a reducciones de combustible y emisiones de hasta un 30 %, además de mejoras en productividad, menor desgaste de componentes y menores tiempos de mantención.

El desarrollo es resultado de la colaboración entre Cummins, Komatsu y Lundin Mining, orientada a acelerar soluciones prácticas de descarbonización para la minería pesada. Desde la operación destacaron que el transporte de mineral sigue siendo uno de los principales focos de consumo de diésel dentro de la industria, por lo que la hibridación aparece como una herramienta clave para avanzar en la reducción de emisiones sin modificar completamente las flotas actuales.

En paralelo, el avance tecnológico en Caserones también puede leerse dentro de la estrategia regional de Lundin, que no solo opera ese activo del lado chileno sino que además participa junto a BHP en el joint venture que impulsa Vicuña Corp en la Argentina, un desarrollo cuprífero binacional en San Juan que integra proyectos como Josemaría y Filo del Sol y que proyecta consolidar uno de los bloques de cobre más relevantes de Sudamérica.

Una transformación más amplia

El caso de los híbridos se inserta dentro de un proceso más amplio de transformación tecnológica en la minería global. La electrificación progresiva de flotas convive hoy con el despliegue de camiones autónomos, centros de operación remota y soluciones digitales que redefinen la forma en que se gestiona la energía y el movimiento de materiales dentro de las minas. En este contexto, la hibridación aparece como una etapa intermedia entre los sistemas diésel tradicionales y los futuros esquemas de cero emisiones, permitiendo mejoras tangibles sin necesidad de rediseñar completamente las operaciones existentes.

Más allá del paralelismo con el automovilismo, la tendencia evidencia cómo la minería comienza a adoptar principios energéticos desarrollados en sectores de alto rendimiento tecnológico, adaptándolos a entornos extremos, ciclos prolongados y exigencias operativas únicas. La pregunta no es si un camión minero puede parecerse a un F1, sino hasta qué punto la innovación cruzada entre industrias seguirá acelerando la transición energética dentro de la actividad minera.