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Cobre

Una guerra prolongada pondría en jaque al mercado del cobre: las compañías más afectadas

First Quantum aparece como el caso más sensible a los efectos de la guerra, ante un escenario de precios más bajos y costos en alza.

El escenario que plantea un conflicto prolongado entre Irán y Occidente no sólo reconfigura el mercado global del cobre, sino que introduce un criterio más restrictivo sobre la viabilidad de los proyectos: el costo de producir vuelve a ocupar el centro de la escena.

De acuerdo con un análisis de Bloomberg, un shock energético derivado de una escalada bélica -con precios del petróleo récord- podría desacelerar el crecimiento global y reducir la demanda de cobre a niveles de entre 0,5% y 1%, presionando los precios por debajo de los US$10.000 por tonelada y generando un excedente en el mercado.

Costos y viabilidad: el nuevo eje del mercado

En ese contexto, el informe no sólo proyecta un deterioro generalizado de márgenes, sino que también expone diferencias estructurales entre compañías. First Quantum aparece como el caso más sensible, con una caída estimada de hasta 55% en sus ganancias, muy por encima del 32% previsto para Antofagasta y del 20% para Southern Copper. La explicación radica en una combinación de factores que el propio documento detalla: una estructura de costos más elevada y la incertidumbre en torno al reinicio de Cobre Panamá, activo que el consenso considera clave para su desempeño hacia 2027.

El deterioro no se explica únicamente por la caída del precio del cobre. El informe advierte que un conflicto prolongado podría elevar los costos unitarios entre un 10% y un 20%, impulsados principalmente por la energía y los insumos críticos como el ácido sulfúrico. Este punto introduce una variable central: en un escenario de precios más débiles, la presión sobre los costos se traduce directamente en una compresión de márgenes, especialmente en aquellos productores con estructuras menos eficientes. De hecho, Bloomberg Intelligence estima que los márgenes de los productores de mayor costo podrían caer a cerca del 40% en 2026, desde niveles cercanos al 70% en 2025.

Demanda débil e inventarios en alza

A nivel de mercado, el impacto se amplifica por señales de demanda debilitada. Los inventarios globales rondan actualmente las 1,4 millones de toneladas, lo que configura un escenario de mercado de compradores y limita el potencial de recuperación de precios en el corto plazo. A esto se suma el comportamiento de China, donde el crecimiento de la demanda de cobre podría desacelerarse a entre 0,5% y 1% en 2026, afectado por la debilidad del sector inmobiliario y una menor actividad industrial.

Sin embargo, el informe también introduce matices. Las disrupciones en el suministro de insumos —como el azufre desde el Golfo Pérsico— podrían limitar la producción en regiones clave como la República Democrática del Congo, donde entre el 50% y el 60% de la producción depende del ácido sulfúrico . Este factor podría amortiguar parcialmente el excedente proyectado, en un contexto donde además persisten interrupciones en operaciones mineras y restricciones en el mercado de concentrados.

Escenarios de precio y evolución del mercado

El análisis plantea tres escenarios diferenciados. En el caso de una guerra prolongada, se consolidaría un mercado excedentario con precios deprimidos; si el conflicto se limita a algunos meses, el equilibrio entre oferta y demanda podría sostener valores en un rango de US$10.500 a US$11.500 por tonelada; mientras que una resolución rápida permitiría retomar un escenario de déficit moderado y precios cercanos a los US$12.000.

En este marco, la conclusión de fondo es que los fundamentos de largo plazo del cobre no se alteran, pero sí su trayectoria en el corto plazo. El déficit estructural que sostiene las perspectivas del metal podría no desaparecer, aunque sí postergarse, a medida que la geopolítica introduce nuevas tensiones sobre la demanda, los costos y las decisiones de inversión en toda la industria.