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Cómo encajan MARA y El Pachón en la estrategia financiera de Glencore

La minera con base en suiza Glencore, busca duplicar producción hacia 2035 mediante expansión orgánica y acuerdos corporativos.

MARA y El Pachón ganan peso en la estrategia global de Glencore y vuelven a poner a Argentina en foco.

MARA y El Pachón ganan peso en la estrategia global de Glencore y vuelven a poner a Argentina en foco.

La estrategia global de crecimiento que impulsa Glencore vuelve a colocar al cobre en el centro de su hoja de ruta corporativa y, dentro de ese rediseño, dos proyectos ubicados en Argentina -MARA y El Pachón- aparecen como activos potenciales dentro del esquema de optimización de capital y futuras asociaciones. Así se desprende de las definiciones operativas y financieras que la compañía viene delineando en paralelo a su expansión en África y otros distritos cupríferos clave.

El grupo suizo busca prácticamente duplicar su producción de cobre hacia 2035 mediante una combinación de expansión orgánica, mejoras operativas y eventuales acuerdos corporativos. La estrategia incluye inversiones que podrían acercarse a los US$11.000 millones en su punto máximo de ejecución, con foco en activos capaces de incrementar volumen sin comprometer la disciplina financiera.

El acuerdo reciente en Kamoto Copper Company (KCC), en la República Democrática del Congo, es un ejemplo de este enfoque: la liberación de zonas mineralizadas previamente restringidas permitiría alcanzar una meta cercana a 300.000 toneladas anuales y extender la vida útil del activo hasta mediados de la década de 2040.

Este tipo de movimientos refleja una tendencia clara entre las grandes mineras: antes de avanzar en adquisiciones masivas, buscan optimizar carteras existentes y destrabar cuellos de botella productivos.

Argentina dentro del mapa estratégico: MARA y El Pachón

De acuerdo a datos de Mining.com, aunque el foco geográfico inmediato de Glencore se concentra en África, la planificación financiera y operativa considera la posibilidad de sumar socios en proyectos de gran escala, entre ellos Agua Rica -parte del proyecto integrado MARA- y El Pachón, en Catamarca y San Juan, respectivamente.

Ambos activos ya fueron postulados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), lo que refuerza su posicionamiento dentro de la cartera de proyectos estratégicos que la compañía evalúa para la próxima década. Desde el punto de vista técnico, se trata de sistemas tipo pórfido de cobre con potencial para operaciones de gran escala, capaces de aportar volúmenes significativos en un escenario global marcado por la expectativa de déficit estructural del metal rojo.

La mención a eventuales ventas minoritarias o esquemas de joint venture evidencia una lógica cada vez más presente entre las majors: compartir riesgos financieros en desarrollos de alto CAPEX mientras se preserva exposición al crecimiento futuro.

Proyecciones financieras y señales al mercado

Glencore proyecta un incremento del EBITDA hasta un rango estimado de US$16.000 a US$20.000 millones hacia 2030, impulsado por mayores volúmenes de cobre y la mejora esperada en precios de metales.

En ese contexto, la empresa sostiene que su plan de expansión podría autofinanciarse, una señal clave hacia inversores tras varios años de revisiones a la baja en guías de producción y ajustes de portafolio. Según la compañía, 2026 marcaría el punto más bajo del ciclo productivo actual, con una recuperación progresiva a partir de 2027.

Este enfoque combina crecimiento con control del endeudamiento, en línea con la tendencia que atraviesa a las principales mineras globales, donde la consolidación sectorial y la selectividad en inversiones reemplazan a los ciclos expansivos más agresivos de décadas anteriores.

El CEO Gary Nagle ha reiterado que la consolidación sigue siendo una herramienta válida para crear valor, incluso después de la fallida negociación con Rio Tinto.

Bajo esta lógica, proyectos como MARA y El Pachón adquieren relevancia estratégica por su capacidad para atraer capital externo en un contexto de creciente competencia por recursos cupríferos de gran escala.

Para Argentina, la presencia de estos activos dentro del radar estratégico de Glencore sugiere que el país comienza a posicionarse como una pieza dentro del nuevo ciclo global del cobre, donde la combinación entre incentivos regulatorios -como el RIGI-, escala de recursos y estabilidad operativa se vuelve determinante para captar inversiones en una industria cada vez más orientada a proyectos de larga vida útil y alta intensidad de capital.

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