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Cobre contra cobre: el conflicto eléctrico que separa a Los Azules de Vicuña en San Juan

Tras la resolución que dio prioridad a Vicuña sobre la línea de 500 kV, Los Azules confirmó que buscará energía por una vía alternativa desde Mendoza.

La resolución que confirmó la prioridad de Vicuña sobre la infraestructura eléctrica de 500 kV en San Juan ya empieza a mostrar sus primeros efectos concretos sobre el resto de la minería sanjuanina. A través de un comunicado difundido este miércoles, el proyecto de cobre Los Azules, ubicado en Calingasta, anunció que avanzará con una alternativa de abastecimiento energético distinta a la que tenía prevista originalmente, para garantizar la electricidad que necesitará su futura operación.

La compañía —que opera bajo la sociedad Andes Corporación Minera, controlada por McEwen Copper— remarcó en su comunicado que esta nueva estrategia "preserva íntegramente el diseño concebido para Los Azules" y aseguró que no modificará las condiciones de contratación local, el trabajo con las comunidades ni el plan presentado ante las autoridades. La empresa evitó vincular expresamente su decisión con la resolución del ente regulador, aunque confirmó que se encuentra "analizando los alcances de la Resolución N° 330/2026", publicada por el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENREGE), organismo que reemplazó al ENRE y al ENARGAS.

De Plan B a estrategia definitiva

Lo que hasta hace pocas semanas era apenas una alternativa de contingencia pasó ahora a ser la vía elegida. Los Azules ya había anticipado a fines de junio que evaluaba este esquema como un "Plan B", ante el escenario de que el ENREGE terminara confirmando la prioridad de acceso que había solicitado Vicuña sobre la infraestructura de 500 kV. Esa prioridad, formalizada en la resolución, le otorgó al proyecto que integran BHP y Lundin Mining la reserva del 90% de la capacidad incremental de las nuevas obras de transporte eléctrico, equivalente a 545,7 megavatios.

La opción que ahora eligió Los Azules consiste en desarrollar una conexión independiente desde Mendoza mediante una línea de 220 kV, aprovechando la ingeniería ya elaborada para otro proyecto de cobre, el PSJ Cobre (anteriormente conocido como San Jorge), ubicado en territorio mendocino. El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, había confirmado semanas atrás, durante un encuentro binacional en Los Andes, Chile, que la infraestructura eléctrica de su provincia estaría en condiciones de alimentar también a los proyectos mineros del sur sanjuanino.

El campamento Vicuña, desde un dron.

Una definición que generó un fuerte rechazo previo

La resolución del ENREGE no llegó sin polémica. Durante la audiencia pública convocada por el organismo el 3 de junio, representantes de Los Azules, Barrick Mining (Veladero), Golden Mining (Gualcamayo), Hualilán y Casposo Argentina cuestionaron con dureza los criterios utilizados para determinar la disponibilidad de capacidad en la red eléctrica. Miguel Gil, representante de Los Azules, había sostenido en esa instancia que la resolución carecía de "fundamentos técnicos suficientemente sólidos" para justificar una asignación prioritaria de esa magnitud a favor de un solo proyecto.

El rechazo no se limitó al sector minero. El Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) de San Juan también había cuestionado la medida, al igual que intendentes de los departamentos mineros de Calingasta, Iglesia y Jáchal. El intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, calificó la decisión de "arbitraria y autoritaria" y sostuvo que "vulnera el derecho de los usuarios", anticipando que evaluaría acciones legales junto a la asesoría del municipio. Tras conocerse el fallo definitivo, el EPRE optó por el silencio, mientras que desde Vicuña se limitaron a confirmar que la compañía "sigue negociando" distintos aspectos de la implementación.

Dos gigantes del cobre, dos estrategias distintas

El conflicto expone una tensión de fondo que probablemente se repita a medida que la minería sanjuanina siga creciendo: la infraestructura eléctrica disponible no alcanza para abastecer, en simultáneo y sin fricciones, a todos los grandes proyectos de cobre que hoy conviven en la provincia. Mientras Vicuña —que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol— logró asegurarse la prioridad sobre la ampliación de la red de 500 kV, Los Azules optó por resolver su propio abastecimiento por una vía completamente distinta, cruzando la frontera provincial hacia Mendoza en lugar de disputar capacidad dentro del propio sistema sanjuanino.

La resolución del ENREGE, de todos modos, no cierra la discusión de fondo que plantearon los actores opositores: qué modelo de planificación energética debe regir cuando conviven, en una misma provincia, múltiples proyectos mineros de escala mundial con necesidades de abastecimiento eléctrico que crecen a un ritmo mucho más rápido que la infraestructura de transporte disponible. Con Los Azules ya definiendo su propia salida por Mendoza, San Juan empieza a mostrar que la próxima etapa de su boom cuprífero podría requerir tantas soluciones energéticas distintas como proyectos mineros de gran escala tenga en desarrollo.