Capex creciente y falta de activos: la explicación del boom de compras y fusiones en la minería
Con mayores requerimientos de capital y cronogramas más extensos, las compañías están usando el M&A como vía principal de crecimiento.
Las grandes compañías mineras están priorizando las fusiones y adquisiciones como principal vía de crecimiento, desplazando progresivamente el desarrollo de proyectos greenfield, en un contexto marcado por el aumento del capital requerido por mina, cronogramas cada vez más extensos y una competencia creciente por activos de alta calidad.
Según el Global Mining & Metals M&A Report 2026 de Bain & Company, las transacciones mineras globales superiores a US$500 millones aumentaron cerca de 45% durante 2025 frente al año anterior, reflejando un giro estructural en la estrategia del sector hacia la compra de proyectos avanzados y productores en operación.
El informe identifica tres fuerzas centrales detrás de este cambio: el incremento sostenido de los costos de capital, los largos plazos de maduración de nuevos desarrollos y la escasez de yacimientos de calidad. En paralelo, los gráficos del estudio muestran que la intensidad de capital por unidad producida viene en alza en minerales clave como cobre, litio, níquel y oro, lo que encarece significativamente el lanzamiento de nuevas minas y eleva el riesgo financiero de los proyectos desde etapa temprana.
En este escenario, Bain advierte que las mineras están recurriendo a adquisiciones para ganar escala y resiliencia operativa, evitando los riesgos asociados a permisos, infraestructura y ramp-up productivo. La consultora señala además que las fusiones estratégicas se han convertido en una herramienta central para mejorar la eficiencia del capital, en momentos en que el sector se prepara para un nuevo superciclo de materias primas.
Epicentro en Canadá
El impacto de esta tendencia es particularmente visible en Canadá, donde el valor total de fusiones y adquisiciones alcanzó US$178.000 millones en 2025, un aumento interanual del 30% y el nivel más alto desde 2009. Dentro de ese total, las operaciones estratégicas crecieron 57%, impulsadas principalmente por el segmento de energía y recursos naturales, que registró un salto del 133% en valor de acuerdos durante el año.
Bain proyecta que la próxima ola de operaciones será más grande y compleja, y tendrá un peso decisivo en la definición de los ganadores de largo plazo. No obstante, también advierte que el éxito de estas transacciones dependerá de la ejecución, citando riesgos asociados al timing de mercado, valuaciones en picos de ciclo y desafíos de integración operativa.
Aun así, el mensaje central del informe es claro: frente a un entorno de costos crecientes, desarrollo más lento y presión por asegurar minerales críticos como el cobre y el litio, las mineras están optando por comprar activos existentes antes que esperar años para llevar nuevos proyectos desde la exploración hasta la producción.
