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Conflicto en Medio Oriente

Irán clausura otra vez el estrecho de Ormuz tras ratificación del bloqueo de EE.UU.

Irán asegura tomó esa decisión tras una breve reapertura y en un contexto de tensiones persistentes con Estados Unidos.

Irán volvió a cerrar el estrecho de Ormuz pocas horas después de haber autorizado un tránsito limitado, en respuesta a la decisión de Estados Unidos de mantener el bloqueo sobre sus puertos. La medida revierte la breve reapertura que había generado expectativas en los mercados y en el frente diplomático, donde se señalaba la posibilidad de un acuerdo más amplio entre ambos países.

Control del estrecho y acusaciones cruzadas

Desde el mando central de las fuerzas armadas iraníes indicaron que el país había “aceptado de buena fe autorizar el paso de un número limitado de petroleros y buques comerciales”, pero denunciaron que Estados Unidos “siguen entregándose a actos de piratería amparados en el llamado bloqueo”. En ese contexto, sostuvieron que la situación volvió “a su estado anterior” y que el paso marítimo queda bajo “control estricto” iraní.

En paralelo, desde Washington se ratificó que el bloqueo continuará vigente durante las negociaciones e incluso podría sostenerse si no se alcanza un acuerdo. Según el mando estadounidense, desde el inicio de la medida al menos 21 buques acataron órdenes de regresar a Irán.

Impacto en el transporte y el escenario regional

El estrecho de Ormuz es un punto clave para el comercio energético global: antes del conflicto, unos 120 buques lo cruzaban diariamente y por allí transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo. Tras la reapertura parcial se observó un movimiento limitado de embarcaciones, aunque luego del nuevo cierre algunos buques comenzaron a revertir su rumbo.

La decisión se produce en medio de negociaciones diplomáticas más amplias vinculadas al conflicto en Oriente Medio, con movimientos paralelos de actores regionales como Pakistán y avances en otros frentes como el Líbano. Mientras tanto, las señales contradictorias entre reapertura y cierre del estrecho continúan impactando en los mercados energéticos y en la dinámica de las conversaciones entre Irán y Estados Unidos.