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El brent vuelve a la carga; cuando el riesgo de guerra deja de ser un riesgo

El índice brent sobrepasó otra vez los US$ 100, las primas de riesgo se hacen incalculables y el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz sigue paralizado.

El precio del petróleo volvió a la carga. Tras el espamódico récord de US$ 119 el barril de hace un par de días, volvió a cruzar la psicológica barrera de los cien al ritmo de las bombas, las declaraciones, las expectativas y, finalmente, los hechos.

“La guerra ya está ganada”, aseguró Donald Trump este miércoles en un esfuerzo por acomodar la realidad a sus palabras. A esta altura, ya suenan tan convincentes como las proclamas bélico religiosas del régimen iraní. Una cuestión de fe.

Sin movimiento

Mientras tanto, el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo, se desplomó a menos del 10% de su nivel habitual. Antes de la crisis desatada el pasado 28 de febrero, alrededor de 130 buques diarios atravesaban ese paso estratégico entre el golfo Pérsico y el océano Índico; hoy lo hacen menos de diez, según estimaciones del sector naviero y datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Alarmada por la continuidad de la “quietud de los cementerios”, la propia AIE recomendó la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas, el mayor volumen en la historia de la asociación.

El “consejo” fue inmediatamente aceptado por las 32 naciones que la componen pusieron a disposición del mercado ese caudal de crudo, algo así como el 20 de todas sus existencias. Por si hiciera falta sumarle gravedad al momento, los presidentes del G7 dieron el ok para operativizar la oferta.

Pero sumarle gravedad al momento no supone otra cosa más que eso. Y los mercados retomaron el camino alcista apenas con unas horas de reflexión.

estrecho Ormuz

Estrecho de Ormuz, clave para el tránsito del petróleo mundial.

Primas de riesgo incalculables

Por estas horas, las primas de riesgo de los barcos petroleros no tienen precio. Hasta la alternativa de guardar los barcos en distintos puertos del golfo Pérsico, a ambos lados de Ormuz, también dejó de ser una alternativa ante los ataques al tun tun de Irán a buques anclados en los distintos países aliados de Estados Unidos de la zona.

Y ni siquiera se trata solo de las bombas. Asegurar un barco petrolero y su carga es de por sí una cuestión compleja, cara. Los incidentes devienen en un mundo de trámites, evaluación de daños, reconstrucción del episodio. En un escenario de guerra, esa operatoria se hace imposible.

No alcanza con que Trump dé garantías de transitabilidad. No necesita Irán clausurar el estrecho, alcanza con el terror instalado. Cuando el riesgo es "inasegurable" el cierre se produce de hecho.

Antes del 28 de febrero las primas de riesgo de guerra estaban en torno a 0,125% del valor del buque por tránsito. Esta semana, alcanzan del 1,5% a 3% del valor del petrolero por viaje. En casos particulares -como buques vinculados a EE.UU., Reino Unido o Israel- pueden superar el 3,5%.

Un petrolero típico valorado en US$ 200/300 millones puede pagar entre US$ 6 y US$ 7,5 millones por viaje solo en seguro de riesgo de guerra, cuando antes del conflicto, ese costo rondaba unos US$ 600.000 por tránsito.

El riesgo de guerra dejó de ser un riesgo.