Chevron y Repsol expanden inversiones y refuerzan su apuesta en Venezuela
Al amparo de los permisos controlados por Estados Unidos, las multinacionales profundizan su participación en la nación caribeña.
El avance de las grandes petroleras internacionales en Venezuela tomó un nuevo impulso en las últimas semanas. En un contexto de reconfiguración política tras la caída de Nicolás Maduro, compañías como Chevron y Repsol aceleran decisiones que ya venían gestándose en los últimos años.
Desde al menos 2023, con la flexibilización parcial de sanciones por parte de Estados Unidos, el país comenzó a reabrir gradualmente su sector energético a capitales extranjeros. Ese proceso permitió el regreso progresivo de inversiones y la recuperación de algunos niveles de producción, aunque bajo fuertes condicionamientos políticos y regulatorios.
La reciente salida de Nicolás Maduro no hizo más que profundizar esa tendencia: el nuevo escenario actúa como catalizador de iniciativas que ya estaban en carpeta y que ahora encuentran un margen mayor para avanzar.
Chevron consolida su posición dominante
En ese marco, Chevron se posiciona como el principal jugador extranjero en el país. La compañía venía incrementando su actividad en asociación con la estatal PDVSA, especialmente en la Faja Petrolífera del Orinoco, y ahora avanza en ampliar su participación en proyectos clave.
Entre los movimientos más relevantes aparece el aumento de su participación en empresas mixtas y la consolidación de activos estratégicos vinculados al crudo pesado, el principal recurso venezolano. Estos pasos se apoyan en licencias otorgadas previamente por Washington, que permitieron reactivar operaciones incluso antes del cambio político.
La petrolera estadounidense ya explica una porción significativa de la producción del país y busca escalar su presencia en un mercado con enorme potencial pero aún con desafíos operativos.
En ese contexto, la petrolera acordó aumentar su participación al 49% en un yacimiento de la Faja del Orinoco y obtener derechos para desarrollar una nueva área, a cambio de ceder participaciones a Petróleos de Venezuela en proyectos de petróleo y gas.
Repsol acelera una apuesta de largo plazo
Por su parte, Repsol también venía reposicionándose en Venezuela, con foco tanto en petróleo como en gas natural. La compañía española había logrado sostener su presencia incluso en los momentos más restrictivos del régimen de sanciones, lo que le permitió ganar terreno en esta nueva etapa.
Ahora, con mayores márgenes de acción, la empresa apunta a incrementar de forma significativa su producción en el país, con planes que incluyen expansión en proyectos existentes y nuevas oportunidades de desarrollo.
La empresa española anunció que asumirá el control directo de sus operaciones petroleras en Venezuela con el objetivo de triplicar su producción en tres años, respaldada por licencias de Estados Unidos y nuevos acuerdos energéticos.
La empresa también prevé aumentar la producción de gas natural, clave para garantizar hasta el 50 % de la generación eléctrica del país.
De la flexibilización a la apertura
El proceso actual es el resultado de una secuencia que comenzó años atrás: primero, con licencias específicas para determinadas compañías; luego, con una flexibilización parcial de sanciones; y finalmente, con un esquema más abierto que busca reactivar la industria.
Con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, Venezuela vuelve a captar la atención de los grandes jugadores del sector. Sin embargo, la recuperación de su industria no será inmediata: requerirá inversiones millonarias, tecnología y tiempo.
