Arde el depósito de gas más grande del mundo por un ataque de Israel a Irán
Con aval de Estados Unidos, Israel lanzó una serie de bombardeos estratégicos contra instalaciones energéticas de Irán. Mercados alterados.
Refinería y almacenamiento de gas en Pars, Irán
ShutterstockEn un movimiento que marca un punto de inflexión en el conflicto en Medio Oriente, fuerzas de Israel con respaldo de Estados Unidos lanzaron ataques sobre instalaciones energéticas en el sur de Irán, incluyendo el estratégico complejo de South Pars, el mayor yacimiento de gas natural del mundo.
Los bombardeos impactaron refinerías y plantas de procesamiento en la zona de Asaluyeh, en territorio iraní, provocando incendios y obligando a desplegar equipos de emergencia. Las autoridades locles confirmaron daños en infraestructura clave, aunque sin reportes inmediatos de víctimas.
Complejo compartido con Qatar
South Pars, situado bajo las aguas del Golfo Pérsico, concentra cerca del 70% del suministro de gas doméstico iraní y constituye la columna vertebral del sistema energético del país. Además, el campo es compartido con Qatar, lo que amplifica el impacto regional de cualquier interrupción en su operación.
El ataque representa la primera vez que el conflicto escala directamente hacia activos energéticos de esta magnitud. Según distintas fuentes internacionales, la ofensiva tuvo como objetivo golpear un eje económico central del régimen iraní, en una estrategia que Teherán calificó como “guerra económica a gran escala”.
Frente a esto, altos mandos militares advirtieron que las instalaciones de petróleo y gas en países del Golfo —como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar— podrían convertirse en “objetivos legítimos” en represalia por los ataques.
Reacción de los mercados
El impacto ya se trasladó a los mercados. Tras conocerse la ofensiva, el precio del crudo Brent se disparó por encima de los 100 dólares, mientras que el gas natural registró fuertes subas en Europa, reflejando el temor a interrupciones en el suministro global.
En paralelo, la escalada comenzó a afectar la seguridad energética regional: Irán interrumpió exportaciones de gas hacia países vecinos como Irak y crecen las advertencias sobre posibles ataques cruzados a infraestructura crítica en todo el Golfo Pérsico.
Escalada sin fin
El trasfondo es aún más profundo. Desde el inicio de la ofensiva a fines de febrero, el conflicto entre Washington, Tel Aviv y Teherán viene ampliando su alcance, pasando de objetivos militares y políticos a blancos económicos estratégicos. La inclusión de South Pars en la lista de objetivos marca un cambio de fase, con implicancias directas sobre el mercado global de energía.
Con este escenario, analistas advierten que el conflicto ya no solo redefine el equilibrio geopolítico en Medio Oriente, sino que también amenaza con alterar el flujo mundial de petróleo y gas, en un momento donde la estabilidad energética global vuelve a estar en el centro de la escena.
Anticipo de Israel
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, había advertido que los ataques en Irán se estaban intensificando y que se avecinaban “sorpresas significativas que agravarían la guerra”. Según una fuente y un funcionario israelí, Katz se refería a los ataques israelíes contra la infraestructura eléctrica y de gas natural de Irán.
Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majed al-Ansari, afirmó que el ataque de Israel contra las instalaciones vinculadas al yacimiento iraní de South Pars, una extensión del yacimiento qatarí de North Field, “es un paso peligroso e irresponsable”.
