La línea 109 será la primera del AMBA en operar 100% a GNC

El uso del GNC viene ganando lugar en los servicios de colectivos urbanos reduciendo así el impacto ambiental.

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La transformación del transporte público en el Área Metropolitana (AMBA) sumó un nuevo capítulo con la línea 109, que avanza para convertirse en la primera del país en operar íntegramente con colectivos impulsados a Gas Natural Comprimido (GNC), un hito en la transición hacia una movilidad de menores emisiones.

El proceso ya comenzó con la incorporación de las primeras unidades cero kilómetro a GNC en el recorrido que une Liniers con Puerto Madero. En esta etapa inicial se sumaron alrededor de 10 a 11 colectivos nuevos, en el marco de un plan más amplio que prevé la renovación total de la flota hasta alcanzar unos 150 vehículos.

La operación está a cargo del Grupo Metropol y se inscribe en un esquema de modernización del transporte urbano que busca reemplazar progresivamente los motores diésel por tecnologías de menor impacto ambiental, como el GNC o la propulsión eléctrica.

Un cambio de escala en el transporte urbano

Según estimaciones del sector, la línea 109 se convertirá en la primera experiencia de operación completamente basada en GNC dentro del sistema de colectivos urbanos del país, lo que la posiciona como un caso testigo para la transición energética en el transporte.

El abastecimiento del sistema está a cargo de MetroENERGÍA, que provee el gas natural para la nueva flota y forma parte del entramado de empresas que acompañan la expansión del uso de GNC en el transporte pesado.

El objetivo del proyecto es reducir emisiones contaminantes, bajar el nivel de ruido en circulación urbana y mejorar la eficiencia operativa, en un contexto donde el GNC se consolida como una alternativa intermedia entre el diésel tradicional y la electrificación total.

El GNC como tecnología de transición

La adopción de gas natural comprimido en el transporte público no es nueva en la Argentina, pero sí lo es su escalamiento hacia operaciones completas. En este caso, la línea 109 representa un salto cualitativo: deja de ser una prueba piloto o incorporación parcial para convertirse en un sistema de flota totalmente reconvertida.

En el sector energético destacan que el país cuenta con ventajas estructurales para este tipo de transición, por su disponibilidad de gas natural y su red de abastecimiento, lo que facilita la expansión del GNC en flotas urbanas e interurbanas.

Un laboratorio para la movilidad del futuro

El caso de la 109 se inscribe en una tendencia más amplia de reconversión del transporte público en Argentina, donde distintas jurisdicciones comenzaron a incorporar unidades a GNC e incluso eléctricas como parte de sus planes de movilidad sustentable.

Neuquén, por ejemplo, ya puso en circulación colectivos eléctricos, mientras que otras provincias y empresas del sector avanzan en pruebas y renovaciones parciales de flota con tecnologías alternativas.

En ese contexto, la experiencia de la línea 109 aparece como un caso de escala inédita en el país, no solo por el volumen de unidades involucradas, sino por el objetivo de operar de manera completamente dependiente del gas natural comprimido.

Un anticipo de la próxima etapa del transporte

El avance de la línea 109 refleja una tendencia que empieza a consolidarse en el sistema de transporte argentino: la transición gradual desde el diésel hacia esquemas híbridos o directamente alternativos, donde el GNC aparece como la tecnología más disponible en el corto plazo.

Si el proceso se completa según lo previsto, la línea se convertirá en un caso testigo para evaluar la viabilidad técnica, económica y ambiental de una flota urbana totalmente impulsada a gas natural en la Argentina.

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