El Brent superó el valor máximo desde el inicio de conflicto en Medio Oriente
El Brent, referencia de los futuros de Londres, tuvo otra jornada de extrema volatilidad mientras el Estrecho de Ormuz continúa bloqueado.
El precio del Brent volvió a dispararse en los mercados internacionales y superó los US$120 por barril, en medio de la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente y el riesgo de una interrupción prolongada del suministro global. La escalada está directamente vinculada al conflicto entre Estados Unidos e Irán y, en particular, a la situación en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
En las últimas horas, el Brent llegó a tocar niveles de hasta US$126 por barril, su valor más alto desde 2022, impulsado por temores a un bloqueo prolongado del estrecho y a un recrudecimiento del conflicto. Luego recortó parcialmente, pero se mantiene en niveles elevados —en torno a los US$114-120—, reflejando la incertidumbre sobre la duración de la crisis.
Volatilidad extrema
La dinámica reciente muestra una volatilidad extrema que refleja el pulso del conflicto. A comienzos de abril, tras un breve alto el fuego, el Brent había caído por debajo de los US$95, pero la tregua duró poco: la reanudación de las tensiones y nuevos episodios de bloqueo en Ormuz empujaron rápidamente los precios por encima de los US$100, luego a la zona de US$105-110 hacia fines de mes, hasta quebrar finalmente la barrera de los US$120.
El trasfondo es un conflicto que se fue endureciendo desde fines de febrero y que hoy aparece empantanado. Estados Unidos mantiene una estrategia de presión sobre Irán que incluye restricciones al comercio marítimo, mientras que Teherán respondió con acciones sobre el tráfico en el Golfo Pérsico, incluyendo minas y ataques a buques. Las negociaciones están virtualmente estancadas y sin señales claras de resolución en el corto plazo.
El impacto sobre el mercado energético es directo: el cierre —total o parcial— del Estrecho de Ormuz llegó a afectar hasta 12 millones de barriles diarios, en lo que analistas consideran uno de los mayores shocks de oferta de la historia reciente. Esto cambió completamente el escenario esperado para 2026: de un mercado que proyectaba sobreoferta se pasó a prever un déficit global de crudo.
La OPEP sumó incertidumbre
En paralelo, la dinámica interna de la OPEP y sus aliados también suma incertidumbre. La salida de Emiratos Árabes Unidos del esquema OPEP+ introduce ruido adicional: si bien ese país podría aumentar su producción en hasta 1-1,5 millones de barriles diarios, esa oferta no logra compensar la disrupción logística mientras el estrecho permanezca bloqueado.
A esto se suma un cambio en el comportamiento del mercado: los contratos a futuro también comenzaron a subir, lo que indica que los operadores ya no ven el conflicto como un evento transitorio sino como una disrupción prolongada. Incluso en escenarios de desescalada, la recuperación de la producción y de las rutas logísticas en Medio Oriente podría demorar meses o hasta años.
En este contexto, organismos y compañías energéticas ya revisan al alza sus proyecciones de precios, mientras los gobiernos evalúan medidas para mitigar el impacto inflacionario. La evolución del Brent, así, queda atada casi exclusivamente a la dinámica geopolítica: cualquier señal de apertura en Ormuz podría provocar caídas abruptas, pero mientras persista el bloqueo, el piso de precios se mantendrá elevado.
