Contra el reloj: cómo el Gobierno busca evitar otro invierno con faltante de gas en el norte

El Ejecutivo negocia que TGN y TGS terminen las obras paralizadas del Gasoducto Norte antes del invierno de 2027, tras el conflicto con la contratista original.

TGN, en convocatoria de acreedores. Foto: Web
TGN, en convocatoria de acreedores. Foto: Web

El Gobierno nacional avanza en una negociación para que las empresas Transportadora de Gas del Norte (TGN) y Transportadora de Gas del Sur (TGS) se hagan cargo de finalizar las obras de adecuación de las plantas compresoras del Gasoducto Norte, que permanecen virtualmente paralizadas desde hace meses por un conflicto con la contratista original del proyecto, Esuco. El objetivo oficial es terminar la adecuación antes del invierno de 2027, aunque los trabajos ya deberían haber estado concluidos en 2025.

La obra forma parte del proceso de reversión del Gasoducto Norte, que desde 2023 busca reemplazar la importación de gas boliviano por producción de Vaca Muerta en las provincias del centro y norte del país. El gobierno inauguró en noviembre de 2024 la primera etapa de esa reversión, que incluyó la construcción de un tramo de 122,8 kilómetros entre La Carlota y Tío Pujio, además de la instalación de 62 kilómetros de loop al norte de la planta compresora de Tío Pujio, lo que permitió empezar a transportar hasta 15 millones de metros cúbicos diarios de gas desde la cuenca neuquina hacia el norte argentino.

El problema surgió con la etapa siguiente: la adecuación de cuatro plantas compresoras —Ferreyra y Deán Funes en Córdoba, y Lavalle y Lumbreras en Santiago del Estero y Salta respectivamente— que Esuco ganó en una licitación adjudicada en 2024, pero cuyo avance quedó estancado por una disputa de pagos. Según cifras difundidas por la propia contratista, el grado de ejecución de esas cuatro plantas oscila entre apenas 27% y 75%, muy por debajo de los plazos contractuales originalmente fijados para marzo y junio de 2025. La deuda reclamada por Esuco por certificados de obra impagos ronda los $6.267 millones, sin contar intereses por mora.

Por qué la demora todavía no duele

Hasta ahora, el atraso en las plantas compresoras no generó consecuencias operativas concretas, porque el sistema no cuenta con capacidad de transporte adicional para incrementar los envíos de gas desde Vaca Muerta hacia el norte del país por otras vías. Pero ese margen de tolerancia tiene fecha de vencimiento: en cuanto TGS complete la ampliación del Gasoducto Perito Moreno —la obra que sumará 14 millones de metros cúbicos diarios de capacidad adicional, con parte de ese volumen destinado justamente al centro y norte del país—, el cuello de botella que representa el Gasoducto Norte sin terminar quedará completamente expuesto.

TGN Primer etapa Reversion Gasoducto Norte Foto: TGN
TGN Primer etapa Reversion Gasoducto Norte Foto: TGN

Ese es el escenario que el Gobierno busca evitar. Ante la virtual paralización de la obra por parte de Esuco, Enarsa evalúa la posibilidad de retirarle el contrato a la contratista original y avanzar en una negociación directa con TGN y TGS para que sean las propias transportistas —que ya operan el sistema— las que terminen los trabajos pendientes, en un esquema que permitiría destrabar la obra sin esperar la resolución del conflicto contractual con Esuco.

Una obra con horizonte regional

La reversión completa del Gasoducto Norte no solo tiene impacto puertas adentro. La capacidad adicional que se libere en el sistema es, además, una pieza clave para las ambiciones exportadoras hacia Brasil, donde TGN ya analiza obras complementarias para eventualmente extender el corredor hasta el mercado brasileño a través de Uruguayana, en un esquema que competiría con la alternativa de licuefacción flotante que otros consorcios desarrollan para el mismo destino.

Con el invierno de 2027 como horizonte y varias plantas compresoras todavía por debajo del 50% de avance, la carrera contra el reloj recién empieza. El resultado de esta negociación definirá si el centro y el norte del país llegan al próximo invierno con gas de Vaca Muerta de sobra, o si el faltante boliviano vuelve a poner en aprietos al sistema justo cuando menos margen hay para improvisar.

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