Atucha II volvió a estar operativa y alivia la demanda de gas para las centrales térmicas
CTras completar las tareas anuales de mantenimiento, Atucha I vuelve a aportar 745 MW de potencia al sistema, justo con la llegada del invierno.
ALa energía nuclear volvió a ganar protagonismo en el sistema eléctrico argentino justo en el comienzo de la temporada de mayor demanda. La central Atucha II retomó la operación comercial tras completar su revisión programada anual, mientras avanzan las obras de extensión de vida de Atucha I, uno de los proyectos energéticos más ambiciosos en marcha dentro del sector público.
Nucleoeléctrica Argentina confirmó que Atucha II volvió a conectarse al Sistema Argentino de Interconexión el pasado 11 de mayo, incluso antes de la fecha originalmente prevista. La central había salido de servicio a mediados de marzo para realizar una parada técnica de nueve semanas, una instancia habitual en las centrales nucleares para ejecutar tareas de mantenimiento profundo y renovación de componentes críticos.
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Mantenimiento
Durante la revisión participaron unas 1700 personas y se realizaron más de 5500 intervenciones sobre distintos sistemas de la planta. Entre otros trabajos, se llevaron adelante tareas de mantenimiento en turbinas, sistemas de seguridad y componentes vinculados a la operación del reactor. La Autoridad Regulatoria Nuclear supervisó todo el proceso mediante inspectores permanentes dentro de la central.
El regreso de Atucha II tiene impacto directo sobre el sistema energético. La planta aporta alrededor de 745 MW de potencia y es la unidad de generación eléctrica más grande del país. Su vuelta al servicio permite reducir el uso de generación térmica más costosa y disminuir la necesidad de importar combustibles líquidos y gas para abastecer la demanda invernal.
Trabajos en Atucha I
La reactivación ocurre además en un momento clave para el parque nuclear argentino. En paralelo al retorno de Atucha II, avanzan las obras de extensión de vida de Atucha I, la central inaugurada en 1974 y considerada la primera planta nuclear de América Latina.
El proyecto apunta a que Atucha I vuelva a operar en 2027, luego de una modernización integral que demandará una inversión cercana a los US$ 670 millones. La iniciativa busca extender la vida útil de la central por al menos dos décadas adicionales y forma parte del plan oficial para sostener la participación nuclear dentro de la matriz energética nacional.
Dentro de ese esquema también avanzan obras complementarias en el complejo Atucha, como la construcción de nuevas instalaciones para almacenamiento en seco de combustible gastado, una infraestructura clave para permitir la operación de largo plazo de las centrales.
El sector nuclear atraviesa así una etapa de reconfiguración. Mientras el Gobierno analiza distintos esquemas para incorporar capital privado y redefinir el negocio energético estatal, Nucleoeléctrica busca sostener operativas las tres centrales nucleares argentinas —Atucha I, Atucha II y Embalse— en un contexto de creciente demanda eléctrica y necesidad de generación firme.
En términos energéticos, el aporte nuclear sigue siendo relativamente acotado dentro del sistema argentino, pero tiene una ventaja estratégica: genera electricidad de base, sin depender de las condiciones climáticas y con costos estables una vez amortizada la inversión inicial, en un escenario marcado por la volatilidad internacional de los combustibles y la presión sobre las importaciones energéticas.

