De mina cerrada al nuevo ciclo del cobre: así se prepara el regreso de un yacimiento clave
Con infraestructura preservada y condiciones de mercado distintas, esta mina encara un reinicio enfocado en cobre, oro y molibdeno.
La mina Alumbrebra, en la Provincia de Catamarca.
MARADurante dos décadas, Alumbrera fue uno de los proyectos metalíferos más importantes de la Argentina, con producción sostenida de cobre, oro y molibdeno y un rol central en el posicionamiento del país dentro del mapa minero global. Tras su cierre en 2018, y bajo el control de Glencore, el yacimiento se encamina a una nueva etapa operativa que, en un contexto de demanda creciente por cobre, podría volver a ubicar a la Argentina en el circuito internacional de este mineral estratégico.
El yacimiento Alumbrera, ubicado en la Provincia de Catamarca, fue durante dos décadas una de las principales operaciones metalíferas de la Argentina, con producción de cobre, oro y molibdeno. Su etapa de mayor rendimiento se registró entre 2005 y 2011, en un contexto de precios internacionales del cobre superiores a los US$4 por libra, lo que permitió sostener altos niveles de procesamiento y exportación.
En términos operativos, la planta concentradora llegó a procesar hasta 120.000 toneladas de roca por día, mediante un sistema de trituración y molienda de gran escala, equivalente en volumen a decenas de miles de vehículos diarios.
Fases finales y cierre operativo
El cierre de Alumbrera se concretó en 2018, luego de una etapa final marcada por condicionantes geológicos y económicos. Las fases remanentes del yacimiento -asociadas a los frentes 13 y 14 del pit- presentaban mayores complejidades técnicas debido a la presencia de una falla geológica que había generado un derrumbe, lo que incrementaba significativamente los costos de extracción.
A este escenario se sumó un contexto de precios del cobre más bajos, en torno a US$2,60–2,80 por libra, lo que redujo la viabilidad económica de continuar con la explotación en esas condiciones.
Como resultado, la operación ingresó en un esquema de Cuidado y Mantenimiento (C&M), con el objetivo de preservar los activos, mantener la infraestructura y dar continuidad a las tareas de monitoreo ambiental y rehabilitación.
Infraestructura en mantenimiento y continuidad operativa
Desde 2018, la planta concentradora y la infraestructura asociada se mantuvieron bajo un programa estructurado de mantenimiento, que incluyó la renovación y reemplazo de equipos críticos, junto con el cumplimiento de las obligaciones ambientales vinculadas al cierre y rehabilitación del sitio.
Durante este período, el complejo no quedó inactivo: se sostuvieron tareas técnicas, controles ambientales en las cuencas de influencia y programas vinculados a la gestión de recursos naturales, monitoreo geoquímico y seguimiento de parámetros hídricos.
Integración con el proyecto MARA
En paralelo al proceso de cierre, Alumbrera comenzó a integrarse dentro de una estrategia de mayor escala a partir del desarrollo del proyecto MARA, que articula el yacimiento Agua Rica con la infraestructura existente de Alumbrera, ubicada a aproximadamente 35 kilómetros.
Este esquema permite aprovechar instalaciones ya construidas, incluyendo planta de procesamiento, caminos, sistemas de transporte y servicios auxiliares, en un modelo de reutilización de activos que reduce la necesidad de nuevas inversiones en infraestructura base y acelera los tiempos de desarrollo del proyecto integrado.
Proceso de reactivación: etapa ambiental y regulatoria
El proceso de reactivación de Alumbrera avanzó hacia una nueva etapa con la actualización del Informe de Impacto Ambiental (IIA), que ya alcanza su novena revisión.
En ese marco, el Ministerio de Minería de Catamarca convocó a audiencias públicas en las localidades de Hualfín y Andalgalá, como parte del proceso de participación ciudadana requerido para evaluar la reapertura del yacimiento.
Estas instancias incluyen la presentación de información técnica por parte de la empresa, así como la exposición de los sistemas de monitoreo ambiental, los controles sobre las cuencas hídricas de influencia, los programas de gestión ambiental y los esquemas de vinculación con la comunidad.
En paralelo, la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) -documento que establece las condiciones operativas, límites de uso de recursos, gestión de residuos y sistemas de control- se encuentra en etapa de definición, siendo un requisito indispensable para habilitar el reinicio de actividades.
Reinicio operativo y horizonte productivo
El plan de reactivación contempla el reinicio de operaciones hacia fines de 2026, con una proyección de inicio de producción durante el primer semestre de 2028.
Una vez operativa, Alumbrera prevé una producción estimada para un ciclo de entre cuatro y cinco años, con volúmenes acumulados de aproximadamente 75.000 toneladas de cobre, 317.000 onzas de oro y 1.000 toneladas de molibdeno.
Este esquema productivo se apoya en un contexto de precios internacionales del cobre en niveles superiores a los registrados al momento del cierre, lo que mejora la viabilidad económica de explotar las fases remanentes del yacimiento bajo nuevas condiciones de mercado.
Alumbrera como nodo operativo del nuevo ciclo
La reactivación de Alumbrera se inscribe en una lógica operativa más amplia vinculada al desarrollo de MARA. En ese esquema, el complejo vuelve a adquirir un rol central al permitir la reactivación de la planta concentradora, la puesta en marcha de los circuitos de trituración y molienda, y la recuperación de la infraestructura logística asociada al transporte de mineral.
Al mismo tiempo, el reinicio de actividades permite la reactivación de la fuerza laboral con experiencia previa en el yacimiento, facilitando procesos de reentrenamiento y transferencia de capacidades técnicas, mientras se mantienen operativos sistemas críticos que serán utilizados en la futura integración con Agua Rica.
En términos operativos, la utilización de una infraestructura ya instalada y mantenida durante el período de C&M reduce riesgos en la puesta en marcha, optimiza costos de capital y permite trabajar sobre un área previamente intervenida y con controles ambientales en funcionamiento, lo que aporta previsibilidad al desarrollo del proyecto integrado.
Un activo en transición
Tras siete años en cuidado y mantenimiento, Alumbrera avanza en un proceso que combina actualización ambiental, validación social y reconfiguración operativa. La reactivación proyectada se apoya en infraestructura existente, condiciones de mercado más favorables y una integración directa con uno de los principales proyectos cupríferos del país.