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¿Los autos de Fórmula 1 van en camino de asimilarse a los de Fórmula E?

Las recientes críticas de Max Verstappen ("son Fórmula E con asteroides") y Flavio Briatore hicieron explotar el debate. Los caminos se acercan pero las diferencias son fundantes.

Las recientes declaraciones de Max Verstappen, tetracampeón mundial de Red Bull, y de Flavio Briatore, asesor de Alpine F1 Team, reavivaron el debate sobre el rumbo que está tomando la Fórmula 1, máxima categoría del automovilismo y un eventual acercamiento a la modalidad de las carreras eléctricas como la Fórmula E.

Verstappen ha sido una de las voces más críticas respecto a los cambios técnicos previstos para la temporada 2026 en Fórmula 1. Tras las pruebas de pretemporada en Bahréin, calificó los nuevos monoplazas como “algo parecido a un Fórmula E con esteroides”, en referencia al mayor protagonismo de la gestión energética y a una conducción menos orientada al “todo a fondo”.

Regulación del potencial

Ese enfoque —más ligado a recuperar y administrar energía que a pura potencia mecánica— se da con la introducción de un sistema híbrido más equilibrado (50% eléctrico, 50% combustión), lo que para muchos pilotos representa una experiencia de manejo distinta a la tradicional en F1.

Desde otro ángulo, Briatore también cuestionó la complejidad de las nuevas reglas, advirtiendo que podrían alejar a parte del público y hacer que la F1 se convierta en un “ejercicio de ingeniería” difícil de seguir para los fans casuales.

¿Qué representa la Fórmula E?

La Fórmula E nació como un certamen totalmente eléctrico enfocado en eficiencia, gestión de energía y carreras urbanas, con competencias en circuitos callejeros alrededor del mundo. Su tecnología ha evolucionado rápidamente, con mejoras en rendimiento, aerodinámica y baterías, y sus últimas generaciones de autos prometen mayor velocidad y aceleración comparables a otras categorías de monoplazas eléctricos.

A diferencia de la F1, en la Fórmula E -que tiene su campeonato mundial desde 2014- la estrategia de uso de energía es central al resultado de la carrera, con modos especiales como “Attack Mode” que alteran potencia durante ciertos tramos de la competencia.

max verstappen

Verstappen analizó la nueva generación de autos y apuntó contra el exceso de gestión energética.

Sin energía en plena recta

En ese sentido, las críticas de Verstappen apuntan a que el incremento de la potencia proveniente del sistema eléctrico, obligará a una gestión energética crítica, con los equipos probando soluciones en plena carrera ante la posible falta de energía en rectas largas. Pese a que esa modalidad acerca ambos mundos, hay diferencias estructurales claras:

Propulsión: La Fórmula E es completamente eléctrica, sin motor térmico; la F1 sigue siendo híbrida con un motor de combustión central y apoyo eléctrico.

Filosofía de carrera: La F1 históricamente ha estado asociada a máxima velocidad, potencia y sonido de motores, mientras que la Fórmula E prioriza eficiencia, bajas emisiones y tecnología EV.

Formato de eventos: Las carreras de Fórmula E suelen correrse en ciudades y en distancias más cortas, con énfasis en espectáculo urbano; la F1 opera en circuitos permanentes y su calendario es global y variado.

Tecnología y meta: La Fórmula E actúa como laboratorio para tecnologías eléctricas que muchas veces pasan a autos de calle; la F1, si bien incorpora híbridos desde 2014, mantiene componentes de alto rendimiento y combustión avanzados que la diferencian en esencia.

Tensión interna

El cruce de opiniones pone de manifiesto una tensión interna en la F1 sobre qué balance debe haber entre innovación tecnológica y entretenimiento para el público. Briatore advierte que un exceso de complejidad puede restar conexión con los aficionados, mientras que Verstappen vincula algunos elementos actuales al estilo de carrera de la Fórmula E.

Por su parte, representantes de la Fórmula 1, como su CEO Stefano Domenicali, han insistido en que, pese al uso del híbrido, ambas categorías son “dimensiones tan distintas que no son comparables”.