La empresa que fabrica los celulares más exclusivos desembarca en el mundo de los autos eléctricos
Foxconn, el mayor fabricante y ensamblador de productos electrónicos del mundo, apuesta fuerte por la electromovilidad. Se unió con Mitsubishi y comenzó a construir una planta piloto en China.
uno de los modelos de Foxtron, la marca de autos eléctricos del gigante taiwanés Foxconn.
REUTERSDurante años fue una pieza clave —aunque invisible para el consumidor— de la industria tecnológica global. Desde las líneas de montaje de millones de celulares iPhone hasta componentes para gigantes de la electrónica, su nombre siempre estuvo detrás de escena. Ahora, ese mismo grupo industrial busca dar un salto que puede cambiar su perfil para siempre: pasar de fabricar los dispositivos más famosos del mundo a lanzar su propia marca de autos eléctricos.
Foxconn, oficialmente Hon Hai Precision Industry, avanza con decisión en una estrategia que apunta a diversificar su negocio y aprovechar el crecimiento de la electromovilidad en un contexto de desaceleración del mercado de electrónica de consumo. El gigante taiwanés, conocido como el mayor fabricante mundial de dispositivos electrónicos, dejó claro que su apuesta por los vehículos eléctricos no es coyuntural ni experimental, sino parte de un plan de largo plazo.
Del iPhone al auto eléctrico
La relación de Foxconn con la industria automotriz no es nueva. Ya en 2010 participó como proveedor tecnológico de Tesla, fabricando pantallas para sus primeros modelos eléctricos. Sin embargo, durante la última década la empresa fue más allá del rol de proveedor y comenzó a explorar la posibilidad de desarrollar vehículos completos, primero para terceros y ahora bajo una marca propia.
Ese giro estratégico tomó forma concreta en 2021, cuando creó Foxtron Vehicles, su división automotriz, en asociación con el fabricante taiwanés Yulon. Desde entonces, Foxtron presentó una amplia gama de prototipos eléctricos: sedanes, SUV, pick-ups e incluso autobuses, con el objetivo de demostrar capacidad tecnológica y productiva en distintos segmentos del mercado.
En paralelo, la compañía intentó avanzar mediante alianzas o adquisiciones. Uno de los movimientos más ambiciosos fue el interés por ingresar al capital de Nissan durante la crisis financiera de la automotriz japonesa, una negociación que finalmente no prosperó. Aun así, Foxconn mantuvo firme su hoja de ruta.
Alianzas, plantas piloto y el objetivo global
Uno de los pasos más relevantes se concretó con Mitsubishi Motors. El acuerdo firmado prevé que Foxconn fabrique un vehículo eléctrico basado en el prototipo Foxtron Model B, que será comercializado en Australia y Nueva Zelanda a partir de 2026. Para la empresa taiwanesa, esta alianza representa una puerta de entrada concreta al mercado automotor internacional, combinando su capacidad industrial con la red comercial de una marca consolidada.
Al mismo tiempo, Foxtron comenzó a construir una planta piloto en China, pensada como un centro de pruebas para ajustar procesos productivos antes de escalar la fabricación. La experiencia acumulada en esta etapa será clave para el siguiente gran objetivo: Estados Unidos. Foxconn ya tuvo presencia industrial en ese país tras adquirir —y luego vender— una planta en Lordstown, Ohio, y no descarta lanzar en los próximos años un SUV eléctrico orientado al mercado norteamericano, ya sea con marca propia o bajo acuerdos con socios estratégicos.
La jugada de Foxconn refleja una tendencia más amplia: grandes ensambladores tecnológicos que buscan trasladar su expertise en producción a gran escala hacia la industria automotriz. Con alianzas, prototipos y una división dedicada exclusivamente a la movilidad eléctrica, el fabricante de los celulares más famosos del mundo se prepara para competir en un nuevo terreno, donde la tecnología y la industria pesada empiezan a hablar el mismo idioma.
